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Caos Mítico.
El hablar de rock en nuestro país no es tan fácil, e intervienen muchas cuestiones, hay¡¡ se me ocurren muchísimas cosas, pero esto es solo una partecita, pero al menos es importante reflexionar acerca de el y no dejarlo estático no? Saúl, chato querido, que cursi soy, pero te extraño¡¡¡¡¡¡ cuídate mucho esa garganta, sabes que los aliados estamos a tu lado. Gracias por hacer nacer en mi, imágenes, por crear lo inefable. Gracias por Espejo, que es una de mis rolas preferidas, no sabes cuanto, es la rola que me hace resurgir una y otra vez, me devuelve a mi misma y me dice: “ es por ahí”. Gracias Marusa, Alfonso, Vampiro, Angelina a todos los Jaguares e involucrados muchas gracias por formar parte de los aliados. Un enorme beso y un abrazo.
El mes pasado, Jaguares cumplió otro año de haber renacido, y como ya se los había mencionado en otro mail, los veo como un taller en su oficio de ser músicos, y no como en una oficina cada cual con su profesión. Al recordar otro aniversario es imposible el no pensar o al menos tratar de rescatar de la memoria las ideas y todo lo que provoca y conlleva el rock en nuestro país, lo que ha sido y lo que es. Tal vez sea una casualidad que en el mes de Septiembre fue lo de Avandaro, y años después lo de Jaguares en el Alicia, ambas fechas creadoras de un resurgir, el primero como el camino que tendría que seguir el rock en nuestro país y el segundo como el renacimiento de una de nuestras bandas fundamentales.
El rock lo siento como nostalgia, uno lo disfruta, lo canta, lo hace como si en él estuviera algo que llena, que aligera, algo transparente y algo catártico, me parece que en el rock, y lo siento mas especialmente con su música, hay ese algo que hace falta y no se tiene, hay esa necesidad de que perdure, hay nostalgia por algo perdido y no se que es, tal vez sean muchas cosas. También hay algo identico entre ustedes y los aliados, algo de donde viene nuestra identidad, el rock, es uno de los puntos donde comenzamos a vernos a nosotros mismos y a los demás, es donde cada uno de nosotros iniciamos, donde no sabemos donde acabamos, donde volvemos al interior, o al origen, donde solo queda disfrutar los dolores o los sueños por paradójico o temible que parezca, donde se llora y se ríe, donde uno se descubre. O como dices chato, que hay esa unión con los aliados porque compartimos heridas, y las seguimos compartiendo. Pero ¿De que se tratará el rock en nuestro país? ¿De una búsqueda constante de identidad? ¿De sentir que pertenecemos a algo? De las profundidades del rock en nuestro país se pueden decir muchas cosas y otras ni siquiera se nos ocurren, pero hay algo que me da curiosidad y algo que continuamente se manifiesta, el idioma, al principio las bandas cantaban en inglés, poco a poco el español fue ganando terreno, pero actualmente se esta volviendo al inglés, no se si será mera cuestión de “sonar bien”, “ganar mercado”, o sea algo más profundo y casi impalpable, como una falta de sentido o de vinculación con las propias emociones, y a estas alturas ya no se si bandas de nuestros país que cantan en inglés sea algo bueno o algo malo, porque las cuestiones a discutir serían muchísimas, pero si me parece que se debe exaltar la importancia que Jaguares, y otras bandas y autores mexicanos dentro del rock, le han dado a nuestro idioma, el escribir letras que comparten mi sentir, que manifiestan o representan lo inefable que hay en mi, que me enriquecen, las letras como punto de encuentro, donde estoy yo, donde están los demás, donde me reconstruyo, donde el lenguaje va construyendo imágenes, sentimientos.
De todo esto es de donde también surge la honestidad o la simple búsqueda del éxito tergiversado en miles de fans y un buen de varo. Y es donde se encuentra la frágil línea de la sinceridad y lo comercial, y el rock se comienza a convertir, al igual que el fútbol, o la actuación en un mero encuentro de éxito, fama y dinero, donde se voltean las cosas y no vuelven al origen, y con esto no me refiero a los espacios que están más abiertos para el rock, me refiero a una ética de vida y a una ética como músicos, pues al parecer se piensa que el significado de la música es ser famoso, y no se piensa en la música por el placer de, como dice Alfonso, “dejarse tocar por ella”, espero que no se tergiverse más el sentido del rock, de la música, o al menos estar en un lucha por encontrar el sentido, o ir transformándolo sin perder la profundidad y el origen, no cosificarlo. Por mi parte, les doy las gracias, de tener un compromiso con ustedes y con el rock, de unirse en su tallercito para ejercer su profesión sin más interés que el de transformarse y re-crearse en la música, para reencontrarse y reencontrarnos, para replantear nuestros sentidos, dolores y alegrías, porque siempre habrán esos caos míticos que nos hacen regresar siempre a ellos, como el amor, como la muerte, el encontrarles significado, el reconstruirlos, el sentirlos y siempre retornando para sentirnos pertenecientes a ellos, ahí donde todo esta diluido, y donde el rock es una de muchas prácticas donde podemos volver a un origen, Gracias Jaguares, por regresarnos a ese origen.
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