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Que mas ya podría decir, si parece que ya todo esta dicho, pero no hace mucho me di cuenta que cada vez que retorno a este lugar y a las letras, se puede pertenecer al infinito, ya sea a través de ustedes, de autores, y hasta a través de mi.
En ese retorno me vuelvo a dar cuenta del gran peso que han tenido en mi afectividad, en mi irracionalidad, en esos momentos es cuando solo los siento, sin existencia del lenguaje ni de alguna otra traducción de los sentimientos, justo en esos instantes no se como sacarlos a través de las letras, y no las puedo ligar pues sería una falta de respeto y una traición obligarlas.
En ese tiempo y espacio cuando las letras dejan de existir, surgen las sensaciones, como una forma de vincular todos los sentidos, juntándolos todos para formar uno, sin esa tendencia individualista de ir disgregando las cosas, es cuando la memoria resurge, inmiscuyéndose a mi historicidad, la memoria esa que hace renacerlos y renacerme, no me refiero a memoria solo a un hecho por recordar, sino a todo lo que va aunado a la memoria, a las formas, a lo que va dándole un sentido a la vida, a lo afectivo que puede resurgir de ella. Con ustedes me ha tocado de varias formas, por la música, por los discos, (como objetos portadores de un trozo de memoria), por los olores y por los lugares.
Bajo el azul de tu misterio, para mi es un disco sumamente especial, fue con el que me entregue totalmente a ustedes, los conocí más, en todos los aspectos, y el “booklet” tiene un olor inefable, cada vez que lo huelo se desentierran todos esos momentos, el día que los conocí en plaza Loreto, y lo que vivía en ese pasado al que viajo cuando oigo el disco o con el olor del booklet.
Lo mismo pasa con mis discos de vinil y con los cd’s, con los kct`s, objetos que traen toda esa carga afectiva y me remontan a caifanes, a los que fueron y a los que siguen siendo, también guardando su tacto del momento en que los firmaron.
El Palacio, el Auditorio, el Zocalo, el Metropolitan, el Hard Rock, el Rayo, también revivo con los lugares, dándome cuenta que no son estáticos y son tan transmisores de afectos, como las personas, los olores y los objetos, que alguien más no quiera darles sentido es otra cosa, pero para mi son conductores de historicidad, interpretación, afectos y memoria. Cada uno de esos lugares con su aire denso, y esa continencia desbordante de querer verlos, escucharlos, para poder descargarnos, sentir de nuevo, lo que eso provoca.
Gracias por darle sentido a una parte de mi tiempo, de mi vida, por que la memoria no muera. Por su música, por su trato, por sus miradas.
Gracias Saúl, Alfonso, Vampiro, y a los involucrados en Jaguares.
Un beso y un abrazo.
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